La gestión del cumplimiento normativo es un elemento clave para garantizar la integridad y la sostenibilidad de la organización. A través de un enfoque sistemático, se busca alinear los procesos internos con las regulaciones aplicables, promoviendo estructuras de control eficientes y una cultura de ética corporativa sólida.
Las distintas líneas de actuación permiten consolidar un modelo integral de compliance, apoyado en metodologías, herramientas y buenas prácticas. Cada ámbito contribuye a fortalecer la función de cumplimiento como garante de transparencia, confianza y gestión responsable en toda la organización.